Un privilegio sonoro de las calles de Nuevo León

Entre los ruidos de los carros, de los perros y las voces de las personas, en nuestras calles los sábados podemos escuchar el silbato y el canto del afilador. Esto lo considero un privilegio sonoro, sí, un privilegio de experiencia, un privilegio que compartimos en ese momento, que nos recuerda que estamos vivos y que compartimos un instante con los vecinos. Una persona que con su oficio va por todas las calles con su silbato y con su voz, ofreciendo mucho mas que afilar los cuchillos (siempre necesario para cocinar con mayor facilidad), ofrece música instrumental y vocal. Afilador, no reconocido como músico, seguramente sin ninguna formación musical, probablemente aprendió a tocar su instrumento y a cantar su única melodía con un familiar o un amigo, ¿desde cuando se estará escuchando esta melodía por las calles de las ciudades y pueblos de Nuevo León?, ¿será una melodía que se ha escuchado desde el siglo XIX?, me gusta pensar que a través de esta persona me conecto con muchas otras de años pasados, incluso de siglos pasados. 

La experiencia del día de hoy, escuchando al afilador, fue de mayor transcendencia que las anteriores, después de que pasó por mi casa, que fue cuando lo grabé con mi celular (ya debo de comprarme una grabadora profesional), salí a caminar con mi hijo rumbo al parque, en todo el trayecto de ida lo escuché, se acercaba y alejaba su música, las calles de mi colonia son como herraduras, yo caminaba por una calle hacia abajo de forma directa, mientras el afilador Iba por cada calle de herradura. Una vez llegué al parque, el afilador no se escuchaba, yo ya estaba muy lejos. Después de estar unos 10 minutos en el parque, decidimos regresar a la casa, eso quería decir que nos acercaríamos al afilador, que siempre estaba en movimiento, así fue, lo comenzamos a escuchar de nuevo, poco a poco cada vez más, hasta que llegamos exactamente a la calle/herradura por la que el estaba pasando, continuamos avanzando, ahora hacia arriba, y la música del afilador comenzaba tristemente a perderse de nuevo. Es un paisaje sonoro que siempre estará en mi mente, en mi recuerdo. 

Espero tengamos por muchos años este afilador y que él enseñe su oficio a muchas más personas, la próxima ves que pase por mi casa no solo me concentraré en su sonido, ni en la reflexión del hecho sonoro, sino afilaré los cuchillos de la casa. Creo que la forma que podemos ayudar a que este oficio se mantenga, es que todos sigamos afilando nuestros cuchillos con los que hace trabajan en este oficio. 

Me quedan varias interrogantes, ¿cuántos afiladores de cuchillos habrá en Nuevo León?, si hay varios, ¿todos tocarán el silbato y cantarán igual?, y ¿si el fuera el único?. Una última  pregunta que es fuera de tema, ¿le interesará a una institución cultural de Nuevo León que haga una investigación escrita y sonora de los afiladores de Nuevo León?, ¿que importancia tiene para nuestra vida contemporánea conocer mucho más sobre este hecho sonoro?

Finalizo compartiendo que esta experiencia de escuchar la música del afilador, tienen una gran influencia en mi reflexión de nuestros entornos sonoros, además que la grabación que hice estará en un momento de mí ópera Los Derrepentes. 

Afilador de cuchillos / afilador de sueños.

Aclaro, digo calles de Nuevo León, por que he escuchado al afilador solo en las calles de Nuevo León donde he vivido,  pero sé que este oficio esta en todo México y en muchos otros países. 

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